Una explotación subterránea permite reducir la ocupación en superficie y limitar el impacto visual frente a otros modelos de minería a cielo abierto. En cualquier caso, aunque el enfoque subterráneo pueda reducir determinadas afecciones, cualquier posible desarrollo futuro tendría que analizar aspectos como accesos, instalaciones auxiliares, movilidad, biodiversidad, restauración y seguimiento ambiental.